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jueves, noviembre 20, 2008

La campana de la justicia.

En una remota población de Italia el rey Juan ordeno que se instalara una campana en el centro del jardín principal.
Podria tirar de la soga cualquier persona que hubiera sufrido alguna acción injusta, o se le negara un derecho que le correspondía.
Cuando el rey la escuchaba de inmediatamente llamaba a sus consejeros para que resolvieran o que le correspondía hacer. El sonido de la campana era frecuento, la usaban las personas que no recibían el pago por su trabajo, o los clientes de algún vendedor de fruta que elevaba demasiado los precios de las naranjas y de las manzanas. La campana se hallaba en una pequeña torre y con el paso del tiempo las ramas de una enredadera que crecían en el jardín fueron subiendo poco a poco hasta que la soga se enredo con ella.
Había en el pueblo un comerciante que tenia un caballo de carga. Este había sido un animal fuerte y hermoso que lo ayudo mucho en su negocio, sin embargo después de años de trabajo, el animal estaba viejo y cansado. Cuando dejo de resultarle útil el caballo simplemente se desentendió con el. El comerciante lo soltó y lo abandono a su suerte.
Triste el caballo vagaba por el pueblo en busca de refugio y comida. Una tarde llego al jardín donde estaba la campana, se acerco a la enredadera y empezó a morder sus hojas, por que no aguantaba el hambre. Al jalar una de las ramas tiro sin querer la soga y la campana empezó a sonar.
El rey pensó que el caballo estaba pidiendo ayuda y de inmediato llamo a los jueces. Estos averiguaron que cuando tenía fuerza y vigor, el animal había servido a su dueño. Por eso resolvieron que le debía cuidarlo ahora, cuando ya no podía trabajar, y se le ordeno que lo hiciera.
El caballo pasó el resto de su vida en un establo confortable. Cuando tenia hambre salía al patio, tomaba sol, comía toda la paja que el quería y bebía agua fresca del estanque. a veces el caballo iba a saludarlo. Juntos recordaban sus aventuras del otros tempos.

miércoles, octubre 22, 2008

Para reflexionar. "Las cosas no son siempre lo que parece"

Dos Angeles viajeros se pararon para pasar la noche en el hogar de una familia muy adinerada. La familia era ruda y no quiso permitirle a los Angeles que se quedaran en la habitación de huéspedes de la mansión. En vez de ser así, a los Angeles le dieron un espacio pequeño en el frío sótano de la casa. A medida que ellos preparaban sus camas en el duro piso, el Angel más viejo vió un hueco en la pared y lo reparó. Cuando el Angel más joven preguntó ¿por qué?, el Angel más viejo le respondió, "Las Cosas no siempre son lo que parecen."

La siguiente noche, el par de Angeles vino a descansar en la casa de un señor y una señora, muy pobres, pero el señor y su esposa eran muy hospitalarios. Después de compartir la poca comida que la familia pobre tenía, la pareja le permitió a los Angeles que durmieran en su cama donde ellos podrían tener una buena noche de descanso. Cuando amaneció, al siguiente día, los Angeles encontraron bañados en lágrimas al Señor y a su Esposa. La única vaca que tenían, cuya leche había sido su única entrada de dinero, yacía muerta en el campo. El Angel más joven estaba furioso y preguntó al Angel más viejo, ¿cómo pudiste permitir que ésto hubiera pasado? El primer hombre lo tenía todo, sin embargo tú lo ayudaste; el Angel más joven le acusaba. La segunda familia tenía muy poco, pero estaba dispuesta a compartirlo todo, y tú permitiste que la vaca muriera.

"Las Cosas no siempre son lo que parecen," le replicó el Angel más viejo. "Cuando estábamos en aquel sótano de la inmensa mansión, yo noté que había oro almacenado en aquel hueco de la pared. Debido a que el propietario estaba tan obsesionado con avaricia y no dispuesto a compartir su buena fortuna, yo sellé el hueco, de manera tal que nunca lo encontraría."

"Luego, anoche mientras dormíamos en la cama de la familia pobre, el ángel de la muerte vino en busca de la esposa del agricultor. Y yo le dí a la vaca en su lugar. "Las Cosas no siempre son lo que parecen."

Algunas veces, éso es exactamente lo que pasa cuando las cosas no salen como uno espera que salgan. Si tú tienes fé, solamente necesitas confiar en que cualesquiera que fueran las cosas que vengan, serán siempre para tu ventaja. Y podrías no saber ésto hasta un poco más tarde.

Subido por: Cesar. Z